FABULA CORDILLERANA

Gestada en la profundidad de la cordillera, esta obra es el resultado de una convivencia íntima en un puesto de pastores. Más que un paisaje, es un tejido de relatos: el murmullo de las ovejas, la lealtad de los perros pastores y las historias que los niños del rancho desgranan antes de dormir. Una pieza que captura la mimesis perfecta entre la vida rural y la naturaleza indómita de la Patagonia.
Acrílico sobre lienzo
50 x 70 cm
2014

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«Fábula cordillerana» no es una obra nacida de la observación distante, sino de la inmersión absoluta. Para su creación, Viviana Torres Curth emprendió un ascenso a caballo, transportando sus materiales hasta el corazón de un aserradero cordillerano y conviviendo con una familia de paisanos en su rancho. Esta pieza es, en esencia, el diario visual de esos días entre mates, tortas fritas y el silencio elocuente de la montaña. • La obra destaca por una mimesis excepcional. Los elementos —el ganado, los perros, las estructuras del campo— no aparecen como figuras estáticas, sino que se disuelven y se integran en el paisaje real, tal como las anécdotas de los pobladores se integran en su historia familiar. La artista logra que el espectador sienta el movimiento de las ovejas y la presencia vigilante de los perros pastores, elementos vitales de la economía y la cultura patagónica. • El valor diferencial de esta pintura reside en su origen pedagógico y humano. Al pintar en plenair frente a los niños del lugar, Viviana convirtió el acto pictórico en una «fábula» viva, donde el proceso de creación se mezcló con los relatos infantiles que pueblan las horas previas al descanso. Esa energía de asombro y de respeto por las costumbres se traduce en una pincelada preciosista que no busca la copia fotográfica, sino la captura del alma del lugar. • Desde un punto de vista técnico, la luz de la cordillera baña la composición de una manera orgánica, reflejando la atmósfera del aserradero y la rudeza poética del campo. Es una obra imprescindible para el coleccionista que busca arte con territorio, una pieza que no solo decora, sino que narra la resistencia y la belleza de la vida en los márgenes del mundo moderno. Con «Fábula cordillerana», la artista reafirma su compromiso con el patrimonio inmaterial de la Patagonia, transformando una vivencia personal en una metáfora universal de pertenencia.
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