En «Mito Paisaje», Viviana Torres Curth rinde homenaje a su hogar: El Bolsón. Esta obra es un palimpsesto visual donde la exuberancia del valle fértil y la verticalidad de sus montañas se entrelazan con la rica mitología local. Desde las creencias en seres elementales hasta las cosmogonías ancestrales que habitan el valle, la pieza captura el «vórtice» espiritual de un lugar donde la realidad y la leyenda son una sola sustancia.
Acrílico sobre lienzo
49 x 66 cm
2013
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Vivir y pintar en El Bolsón implica aceptar que el paisaje tiene voz propia. En «Mito Paisaje», Viviana Torres Curth logra traducir la densidad espiritual de este valle patagónico, conocido mundialmente como un refugio de libertad, misticismo y conexión con la Tierra. La obra funciona como un espejo de la identidad multicultural y ecléctica de la región, donde conviven en armonía relatos de duendes, sabidurías mayas y filosofías holísticas. La composición nos presenta un valle fértil, custodiado por la presencia imponente de las montañas y el flujo vital de sus dos ríos. Sin embargo, bajo la técnica preciosista de la artista, el paisaje deja de ser puramente geográfico para volverse simbólico. La luz que baña el cuadro parece emanar de ese «vórtice» energético que muchos buscadores espirituales han perseguido en estas latitudes desde la época del primer paraíso hippie. A través de pinceladas detalladas y una atmósfera de realismo mágico, Torres Curth integra las diversas capas de creencias que habitan el lugar. No se trata de una ilustración de leyendas específicas, sino de la captura de una frecuencia: la sensación de que, tras cada bosque de coihues o en el reflejo del agua, existe una dimensión sagrada esperando ser descubierta. Las formas se disuelven y se reagrupan sugiriendo portales, presencias elementales y una geometría oculta que resuena con los ciclos de la naturaleza y el cosmos. Esta obra es una pieza fundamental para comprender la relación de la artista con su entorno inmediato. Es un testimonio visual de cómo la observación cotidiana del paisaje puede transformarse en una experiencia mística. Para el coleccionista, «Mito Paisaje» representa la oportunidad de poseer no solo una pintura, sino un fragmento del alma de la Patagonia; un recordatorio de que el mundo que habitamos está, por encima de todo, hecho de historias y mitos que nos sostienen.