«Misteriosa Mente» explora el enigma de la creación y la percepción. Pintada bajo la sombra de un tamarindo en la Costa Atlántica, la obra juega con las escalas al situar un caracol blanco monumental como centro de hipnosis para figuras humanas diminutas. El título alude a la naturaleza intrínsecamente misteriosa de la mente del artista, capaz de transformar un objeto cotidiano en un portal hacia otra dimensión, recordándonos que toda existencia es, en esencia, un acto de creación.
Acrílico sobre lienzo
30 x 48 cm
2014
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«Misteriosa Mente» es una pieza donde la técnica de la pintura en plein air se encuentra con el realismo mágico y la reflexión filosófica. Realizada en un formato íntimo de 30 x 48 cm, este acrílico sobre lienzo captura un momento de epifanía creativa ocurrido en la Costa Atlántica, bajo la sombra de un tamarindo y el refugio de las dunas en un día de calor sofocante. El título de la obra es un juego de palabras deliberado que alude directamente a la mente del artista, un territorio que la autora define como intrínsecamente «misterioso». Al separar el concepto en «Misteriosa Mente», la pieza invita a reflexionar sobre la capacidad humana de imaginar y transformar la realidad. La obra sugiere que todo lo que existe es, en última instancia, una forma de creación; un diálogo entre la fuente de inspiración y la materia que se manifiesta en el lienzo. La composición presenta una paradoja de escalas: un caracol blanco, observado de cerca por la artista, cobra una dimensión monumental, mientras que las figuras humanas en la orilla del mar se perciben diminutas, casi insignificantes frente a la presencia magnética del objeto. Este caracol actúa como un tótem que hipnotiza a los presentes, quienes parecen entrar en una dimensión distinta, atraídos por la pureza de una forma que, en un acto de magia efímera, parece esfumarse tras cumplir su propósito estético. Para Viviana, esta obra es un testimonio de cómo la fuente de inspiración puede surgir de lo más pequeño para volverse inmenso bajo la mirada adecuada. Es una de sus piezas favoritas —y de su público— precisamente porque logra plasmar esa atmósfera de «otra dimensión» donde la geografía exterior y la geografía mental se funden. «Misteriosa Mente» nos recuerda que la existencia es un acto creativo continuo y que la mirada del artista es el puente que permite que lo invisible se vuelva visible, aunque sea solo por el instante que dura un sueño o una pintura.