Esta pieza de gran formato materializa una visión onírica de la artista de 1997. Siendo una de las pocas obras que se conservan de su producción temprana, la obra presenta una perspectiva aérea vertiginosa donde un árbol de proporciones colosales domina un paisaje reducido a una escala mínima. Una obra fundamental que marca el inicio de su exploración del inconsciente y el simbolismo de la naturaleza, actualmente conservada como pieza histórica de su colección personal.
Acrílico sobre lienzo
100 x 150 cm
1997
UDS 2100
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