SILENCIO EN EL NAHUEL

Obra fundamental de finales de los 90, «Silencio en el Nahuel» captura un estado de introspección profunda frente a la inmensidad del lago. En una paleta monocromática de grises acerados, Viviana Torres Curth utiliza la bruma y la perspectiva tonal para explorar la nostalgia y la calma necesaria tras la tormenta personal. Una pieza donde el paisaje deja de ser un entorno para convertirse en un confidente que observa al espectador.
Acrílico sobre lienzo
100 x100 cm
1998

«Esta obra original pertenece a una colección privada.
Sin embargo, es posible encargar una edición limitada en impresión Fine Art (Giclée) de esta pieza. [Consultar por ediciones disponibles a través del icono de WhatsApp al pie de página]»

«Silencio en el Nahuel» (1998) representa un punto de inflexión en la trayectoria de Viviana Torres Curth. En este lienzo de formato cuadrado (100 x 100 cm), la artista se desprende del color para sumergirse en una exploración técnica del gris, logrando una mimesis perfecta con ese «lago de acero» que solo la Patagonia ofrece en sus días de neblina. • La obra nace de un periodo de profunda sensibilidad personal. El lago Nahuel Huapi, en su quietud absoluta, se presenta aquí como un refugio mental, un espacio de purificación frente a la tristeza y la nostalgia. La perspectiva es magistral: el color se desvanece en capas de gris cada vez más claros, sugiriendo un horizonte infinito donde la mente puede, finalmente, descansar. Es una atmósfera de silencio sepulcral, pero cargada de una presencia latente. • El rasgo distintivo de esta pieza, y que prefigura el desarrollo posterior de su realismo mágico, reside en el sutil toque surrealista de los elementos minerales. Al observar con detenimiento, las piedras de la orilla —testigos de tardes enteras de reflexiones y encuentros— no son objetos inertes; poseen pequeños ojos pintados que devuelven la mirada al espectador. Este recurso transforma el paisaje en un ente vivo y consciente. La naturaleza no solo es observada, sino que nos observa y nos contiene en nuestros momentos de mayor vulnerabilidad. • Aunque la obra fue creada bajo un sentimiento de melancolía, el resultado es una pieza de una serenidad asombrosa. «Silencio en el Nahuel» es el testimonio de cómo el arte actúa como un proceso de alquimia: transmutando el dolor personal en una belleza compartida y atemporal. Hoy, formando parte de una colección privada, esta obra sigue siendo un referente de la capacidad de la artista para capturar la esencia invisible del espíritu patagónico.
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