«Aluvión» es una pieza monumental que explora la fuerza indómita de la naturaleza y los procesos internos de la psique. A través de una composición abigarrada y distópica, Viviana Torres Curth representa un colapso geológico donde árboles centenarios y líquenes son arrastrados por una grieta de barro y agua. Una obra de gran potencia visual que hoy forma parte de la colección privada de un destacado referente de la danza internacional.
Acrílico sobre lienzo
150 x 100 cm
1996
«Esta obra original pertenece a una colección privada.
Sin embargo, es posible encargar una edición limitada en impresión Fine Art (Giclée) de esta pieza. [Consultar por ediciones disponibles a través del icono de WhatsApp al pie de página]»
En la producción de finales de los años 90 de Viviana Torres Curth, «Aluvión» se erige como una obra de una complejidad narrativa y técnica superior. En este gran formato de 100 x 150 cm, la artista se aleja de la contemplación silenciosa para sumergirse en la representación del caos. La obra funciona como una doble cartografía: por un lado, el registro de un evento natural catastrófico; por el otro, una exploración de los rincones más profundos y turbulentos de la mente humana. La escena es recargada y distópica. Se articula en torno a una grieta masiva, un derrumbe que parece succionar la realidad misma. El tratamiento de los materiales es exquisito: el barro y el agua se funden en una sustancia viscosa que arrastra árboles enormes, capturando ese instante preciso donde la solidez de la tierra cede ante la fuerza del fluido. La presencia minuciosa de los líquenes —organismos que simbolizan la resistencia y el paso del tiempo— añade una capa de textura «preciosista» que contrasta con la violencia del movimiento general. Desde una perspectiva conceptual, «Aluvión» simboliza el momento en que las estructuras internas se rompen, dejando que lo reprimido o lo olvidado emerja a la superficie con una fuerza imparable. No es una destrucción definitiva, sino una transformación necesaria. La riqueza de detalles invita a una observación prolongada, donde cada rama quebrada y cada rastro de humedad cuentan una historia de pérdida y renovación. La obra posee una energía rítmica tal que no resulta casual su adquisición por parte de un renombrado bailarín internacional. La tensión entre el equilibrio y la caída, resuena con la disciplina del cuerpo en movimiento. «Aluvión» es, en definitiva, un testimonio de la maestría de Torres Curth para convertir el desastre en una coreografía visual de gran belleza y profundidad filosófica.