Pintada en la Cascada Escondida de El Bolsón, esta obra es un registro biográfico de un anhelo. En aquel momento, mientras estudiaba yoga, el deseo de viajar a la India impregnaba la vida de la artista. Utilizó el paisaje patagónico como escenario para un acto propiciatorio: pintó esta familia de elefantes para atraer esa energía de unión, lealtad y aventura. Es, literalmente, un talismán pintado para manifestar un destino.
Acrílico sobre lienzo
30 x 40 cm
2015
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El Paisaje como Ritual: Manifestación y Deseo en «Amuleto para el amor»
Hay obras que no solo representan una escena, sino que funcionan como un puente hacia el futuro. Amuleto para el amor es una pieza profundamente biográfica que captura un momento de transición en la vida de la artista. Pintada en la Cascada Escondida de El Bolsón, la obra es el resultado de una psique que, en aquel entonces, se encontraba inmersa en la práctica del yoga y el estudio de la filosofía oriental, alimentando un deseo latente: viajar a la India.
El Acto Propiciatorio Inspirada en la lógica de las pinturas rupestres —donde el acto de representar un animal era una forma de atraer su energía o su presencia—, la artista proyecta sobre la geografía patagónica una familia de elefantes sagrados. Estos animales, decorados con la ornamentación vibrante de la cultura hindú, no son simples elementos estéticos; son figuras invocadas. Pintarlos fue un ritual para propiciar el amor, la lealtad y la realización de ese viaje soñado, convirtiendo el lienzo en un espacio de manifestación personal.Es una obra que celebra la fe en uno mismo y la capacidad del arte para actuar como un talismán vivo que conecta nuestros anhelos con la realidad.