Pintada en la emblemática Ruta 40, entre El Bolsón y Bariloche, Clepsidra captura el estallido cromático del otoño patagónico. Sobre el paisaje realista, ejecutado en plain air, surge la visión de un reloj de agua (clepsidra) que atraviesa la montaña. La obra es una meditación sobre la temporalidad: el contraste entre la existencia milenaria de la tierra y la presencia efímera del ser humano, quien solo puede aspirar a contemplar la inmensidad durante el breve instante de su vida.
Acrílico sobre lienzo
80 x 100 cm
2024
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