En esta obra clave de su etapa inicial, Viviana Torres Curth materializa una visión de superación: un árbol añoso, cubierto de líquenes, que se tiende como único puente sobre un abismo profundo. «Cuadro de un sueño II» desafía al espectador a enfrentar el vértigo y la incertidumbre del cambio. Adquirida por un coleccionista mexicano en un momento crucial de la carrera de la artista, esta pieza simboliza la intrepidez necesaria para cruzar hacia lo desconocido.
Acrílico sobre lienzo
150 x 100 cm
1999
«Esta obra original pertenece a una colección privada.
Sin embargo, es posible encargar una edición limitada en impresión Fine Art (Giclée) de esta pieza. [Consultar por ediciones disponibles a través del icono de WhatsApp al pie de página]»
«Cuadro de un sueño II» es mucho más que la representación de una visión onírica; es una biografía del coraje. Nacida en 1999, esta obra surge tras la experiencia onirica de la artista con su primera pieza soñada, pero aquí el subconsciente plantea un desafío ético y físico: el tránsito sobre el vacío. La composición se centra en un árbol caído que ofrece la única vía de escape sobre un abismo insondable. • El concepto central es el vértigo. Torres Curth utiliza la verticalidad y la profundidad para interpelar a quien observa: ¿te animas a cruzar? El árbol-puente es la metáfora de esas situaciones límite que la vida nos impone, donde retroceder no es una opción y avanzar requiere una fe absoluta en el propio equilibrio. Para la artista, este cuadro refleja su propia naturaleza intrépida, esa capacidad de atravesar los abismos personales y económicos que a menudo acechan el camino del creador. • La historia detrás de la obra añade una capa de misticismo biográfico. Adquirida en Bariloche por un coleccionista mexicano en un momento de urgencia vital para la artista, la venta de esta pieza fue el «milagro» que permitió la continuidad de su labor. Ese acto de desprendimiento y salvación resuena en la energía del cuadro; es una obra que sabe lo que es estar al borde y elegir el movimiento. • Desde el punto de vista del surrealismo, la obra destaca por su atmósfera cargada de silencio y tensión. El abismo no es solo un accidente geográfico, es el símbolo de lo que perdemos por miedo a cruzar. Al rescatar esta imagen de sus archivos de 1996, Viviana Torres Curth nos recuerda que el arte, al igual que ese tronco centenario, es a menudo el único puente sólido que nos permite llegar al otro lado de nuestras propias sombras.