La obra «La fe perdida» (2020) es un testimonio autobiográfico crudo sobre el colapso de la fortaleza interna durante el aislamiento. Para la artista Viviana Torres Curth, la fe no es una creencia en lo externo o lo divino, sino la convicción absoluta en la propia fuerza y capacidad de resiliencia. Durante la prolongada cuarentena en la Patagonia, al verse privada del contacto humano y del acceso físico a la naturaleza que nutre su espíritu, esa fe personal se quebró.
Acrílico sobre lienzo
60 x 80 cm
2020
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Esta obra surge de una serie de autorretratos capturados en momentos de profunda soledad. La composición muestra a la artista en una postura que denota entrega y cansancio existencial. No es solo una tristeza pasajera. En este contexto, «perder la fe» significó dejar de creer que la propia fuerza sería suficiente para sostenerse en pie. Sin embargo, en medio de ese vacío, el arte emergió como el único camino de salvación. Mientras la «fe en uno mismo» flaqueaba, el acto de pintar permitió a Viviana volcar su adorado paisaje único sobre su propia figura, fundiéndose en un abrazo onírico con la geografía que le estaba prohibida. La imagen de la artista remando en un lago negro, que aparece en la parte inferior de la obra, es la metáfora definitiva de este periodo: el arte fue el remo y la embarcación que le permitió navegar la oscuridad cuando sus fuerzas flaquearon. Esta pieza es fundamental para entender la transición hacia su etapa actual de «belleza y conciencia». «La fe perdida» documenta el momento en que la denuncia se vuelve introspección y la vulnerabilidad se transforma en una nueva forma de poder. Es un recordatorio de que, incluso cuando la fe en uno mismo se desvanece, el proceso creativo tiene el poder de rescatar el alma y devolverle su lugar en el mundo.